octubre 22, 2007
octubre 8, 2007
A tu zaguán
Te mando a buscar
el chinchín bucólico de los brindis de madera,
que a mí ya no me tenés
preso entre tus pestañas.
Si querés amor
te doblo los faroles
para que me veas de cerca
este corazón de jirones,
esta doliente alforja rota,
por donde escapan
mariposas de carne,
puñado de alas.
Te mando a tomarle el pulso a los mármoles,
a lamerle las lágrimas sabrosas
a las sandías.
No a mí.
Que debajo de esta cáscara
no quedan engaños,
no hacen nido
las regalías.
Que si querés la verdad,
te mando a que me pagues,
tengo precios
absurdos
de libertad.
Escrito después
Ingreso,
con la cobarde embestida de mi ola
en la herida sin sangre de tu carne,
para romper en el pico de mi cresta
con un espasmo de espuma en tu seno
y retractarme;
cual pluma maltrecha
de tanto escudriñarte,
recorro el vello de tu monte
con la cálida muerte de ese instante;
presiento tu latido sin voz en la flor de tu carne,
bebo sin miedo la miel de tu labio sin agotarme,
transito la cueva tibia de un silencio inexpugnable,
llego a lo más hondo del nido de tu placer con mi palabra ahogada de
tanto
amarte,
y volteo mi rostro hacia la piel quemante de un muslo impecable
que lleva escrito mi nombre en todas partes;
llevo,
en el revés de la boca
tu siempre inagotable fragancia de mariposas en el aire
y grito
con voz atestada de razones para reencontrarte
que sin la larva caliente de tu abrazo
no soy
nadie.
septiembre 8, 2007
agosto 8, 2007
julio 8, 2007
Parte ella
Ida una tarde de febrero
al hombro llevabas mis huevos,
¿tal vez
la nostalgia?
Seguro no
de mi corazón.
No donde está este latido caliente y gauchesco,
no donde se achuchaca presta
esta plegaria interminable:
cuando tus talones me muestran la cara
festejamos erotizados
mis manos y aplausos
embriagados
de
narcótica soledad.
marzo 5, 2007
La distancia
Quería que me estallaran los ojos
ay
tus poleas, tus gritos, tus lanzas,
sobre mi lago con viento
alisándome las crestas,
promoviendo las molestias,
pisándome la orilla,
pidiéndome más.
Quería arrancarme los cabellos,
salirme,
matar.
Y entonces te apuñalé con la distancia.
La distancia,
el mejor
puñal.